Eclosión - EJE.

viernes, 16 de abril de 2010

Los más iguales

La igualdad utópica que fué motor de los cambios políticos que nos trajeron hasta aqui no dejó de ser con los años si no eso: una notrable utopía y, contrariamente a lo que anuncian a bombo y platillo los políticos (en general) y algunos ministerios -con minúscula, porque no dan para más-(en particular) no deja de ser una falacia que se desmonta en el día a día con una facilidad que pasma a cualquiera, especialmente a los menos iguales, por más que, repito, los políticos y algunos ministerios traten de hacernos comulgar con ruedas de molino.
Los hechos que nos haces especialmente desiguales son varios, variopintos, estrafalarios, y algunos realmente importantes y dignos de tener en cuenta. Por ejemplo:
Si un funcionario de a pie, sin contactos políticos, incumple esa ley, por cierto creo que normal, que le prohíbe realizar negocios con la administración pública y se le descubre, lo normal es que se le aplique el peso de la ley en toda su extensión y pueda terminar incluso con su carrera; sin embargo, si la hija de un político notable trabaja en una empresa que recibe sbvenciones millonarias, no hay juez que encuentre indicio de delito (aunque solo sea por su bien) convirtiéndolo según sea el partido en algo normal e incluso aplaudible.
Otra: si un ciudadano de a pie, normal y corriente (como son los ciudadanos en la mayoría de los paises) incumple la ley en cualquiera de sus facetas, se le coge de una oreja y en función del delito se le puede sancionar con todo el rigor de la ley (por ejemplo, por podar un árbol protegido) y enviarle a la carcel por una nimiedad absoluta; sin embargo si quien realiza una mala acción es un juez, y se trata de encausarle encontramos que en las instancias superiores, en realidad se le tiene animadversión manifiesta y por tal motivo, debería quedar automáticamente libre de sospecha. Además vemos como en este país, sin ánimo de interferir en el, valga la rebuznancia, justo camino de la justicia, los sindicatos se dedican en plena crisis a ejercer de homenajeadores de sus amigos jueces, mientras dejan, por pura dejadez, de cumplir los cometidos sociales que debería ser su único objetivo, convirtiéndose así en partidos políticos que viven de subvenciones públicas. Simplemente con la mejor intención tratan de obligar al ministerio de sanidad a endurecer (joder esto si que es una paradoja, un sindicato obligando a un ministerio, a endurecer una ley que en nada está relacionada con lo laboral) la aplicación de la ley antitabaco mientras en las zonas productoras de tabaco, me imagino que plantean lucha social en las empresas que ante el endurecimiento de la ley se ven abocados a despidos mientras los agentes sociales, por un lado obligan a que nos quiten de fumar y por otro pretenden que los productores continúen con su ritmo de trabajo habitual y sus estructuras laborales intactas.
En fin por último, me impresiona en el plano de la desigualdad como el ciudadano de a pie, sigue estanto sometido a los flujos, no de la oferta y la demanda, sino a los mucho más antiguos si cabe del pan y del circo, y se les recuerda la más nimia de las faltas, mietras a políticos, jueces y sindicalistas, no solo se les perdona todo, sino que además ni se les recuerda, a pesar de haberlo dejado escrito en todos los medios de comunicación.
Un último ejemplo que por simple, resulta insultante: Un Solbes pletórico negando imagino que por ordenes superiores a pocos días de unas elecciones, una CRISIS, con mayúsculas que se veía venir desde más allá del volcán islandes y que ha conseguido poner a medio mundo contra las cuerdas. Si esto no es mentir descaradamente solo para conseguir ganar unas elecciones, pues eso, y no hay dios que pueda exigir responsabilidades.

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