Eclosión - EJE.

sábado, 8 de agosto de 2009

Teología de la Aberración y otros cismas

En la Edad Media, participar, de forma voluntaria o no, en un cisma religioso, suponía, en el mejor de los casos una situación de persecución que habitualmente se resolvía en humo. Aunque esto de por si, es una aberración, en sí mismo no es más que una muestra de como la barbarie, es básicamente eso: una barbaridad, y así lo hemos entendido con el devenir de los años, cuando hemos dispuesto de la oportunidad de analizarlo con perspectiva histórica y sin el aliento de Torquemada en la nuca.
En cualquier caso, la barbarie parece que es, según quien la ejerza más o menos bárbara, como si le pudiéramos dar matices al crimen; cosa que sorprendentemente hacen los jueces, no se si en función de cuán muerto está un cadáver o simplemente del vapor que les sale de la entrepierna por encima de la hebilla del cinturón. Aún así, no es mi intención criticar a los jueces, que al fin y al cabo hacen su trabajo con las herramientas que le da el poder legislativo, supuestamente separado de la terna poderosa desde la revolución francesa y que ¡Oh maravilla de las maravillas! desde su separación decide quien ejerce el poder judicial y además escoge a quien ha de cargar con la pesada losa de mantener el pié el poder ejecutivo (de los poderes religiosos ya no hablamos por motivos obvios, aunque parece que de distinta manera se trata de seguir usándolos como siempre, o sea, no con las mejores intenciones).
Me sorprende, no puede dejar de ser así, la forma en que de forma bárbara, los políticos se permiten el lujo de mentir y estafar al ciudadano de forma impune amparándose en el detalle, ¡Oh maravilla de las maravillas! de que son ellos quienes legislan y deciden qué es delito en este país y qué no; del mismo modo, que los jueces que ellos mismos eligen deciden cuales de las cosas que ellos hacen son imputables como delito y cuales no. No sé, mirándolo de este modo, donde está la famosa separación Rousseauniana de los poderes que tendría que haber servido, entre otras cosas, para proteger al ciudadano de los abusos de quienes les gobiernan y del resto de los hombres...
¡No sé como hemos podido llegar a ésto!
En los años 70 (joer, ahora si que empiezo a ser viejo de verdad) soñábamos con un mundo feliz, y Aldus Huxley describió en su "Mundo Feliz" nuestro mundo actual con una exactitud que hace sospechar de un parentesco directo con Nostradamus y además produce escalofríos, y luchamos a brazo partido para conseguirlo, cada uno con sus armas y sus opciones así, unos entregaron el gabán, otros pasaron temporadas notables a la sombra y no precisamente de una higuera, En cualquier caso, suponíamos que gracias a la definitiva separación de poderes, podríamos acceder de forma efectiva a la cultura, perdón, a LA CULTURA con mayúsculas, a la información, al conocimiento, a los estudios, a todas esas cosas que imaginábamos inaccesibles porque estaban acaparadas por los que en la época, estaban heredando el poder absoluto. Y así, después de ver a algunos amigos desfilar camino a la avenida de los cipreses, otros en dirección al desarraigo más absoluto habiendo sacrificado sus estudios y su vida y a los demás, perdidos en la ola de quienes, sin haber movido en la puta vida un dedo para nada, se sumaron al deporte nacional de -¡que sa creío el nobel ese...!, pensará que vale máj que lló...- y nos encontramos en el mundo de Huxley con una cultura hecha a medida del analfabetismo, una información controlada y regulada, un conocimiento servido en bandeja por los medios (más bien enteros) y unos estudios, (lejos ya de esa actividad que toda la puta vida se empleó, con bastante sufrimiento y sacrificio por cierto, para obtener los conocimientos que tendrían que llevarnos a la cultura)que se han convertido en unos apartamentos chiquitines donde los niños de más de treinta años se pueden llevar a los ligues que consiguen cuando, con la propina que les da papi salen por la noche de fiesta y ligoteo mientras terminan los estudios y encuentran un trabajo a su medida ( a ver si van a trabajar ahora que ya casi han terminado el primer grado de FP por mil euros, no te jode...con lo que vale el niño...)
Así pues, los nuevos dioses, opinan en los medios (medios me perdone) dictan nuevas leyes divinas que les entronizan y saben de política, por otro lado, los políticos (que sí que saben de política) siguen controlando en contra de Rouseau y de Montesquieu todos los poderes habidos y por haber, nos siguen estafando impunemente porque PAL QUE NO LO SEPA, los jueces son sus amiguetes no los nuestros y están más allá del bien y del mal ( a ver quien es el chulo que le pone una multa de tráfico a un ministro o que diputado paga las suyas) y se ríen de nosotros, antes discretamente cuando no mirábamos, pero cada vez más a la cara con esas declaraciones maravillosas de esas ministras cultísimas que llaman a las cosas por su nombre y de navales tienen, no los conocimientos que toda la vida nos sirvieron para manejar las flotas marinas, sino el simple y llano conocimiento de quienes tienen que saber UN GÜEVO DE NABOS.