Eclosión - EJE.

viernes, 1 de mayo de 2009

Día del Trabajo jo


En buena hora. Esta fecha, que desde cualquier punto de vista tiene, o debería tener, tanta importancia como las navidades (que no se qué tanta importancia tienen en estos tiempos, en los que no cree en Jesús ni Dios, salvo que sea basándonos en un crudo y minucioso análisis científico, que nos descubra al Jesús histórico para poder develar la falacia del Jesús cristiano y nos permita convertirle en el Jesús social -buen galimatías, y ya me perdí siguiendo mis costumbres-que a nadie importan (las navidades) repito, todo el mundo denosta pero al final, todo el mundo, haciendo sacrificios infames celebra aunque solo sea desde el punto de vista mercantil) en fin, retornando al inicio, me sorprendo en estas fechas, por como poco a poco van convirtiéndose en un lamentable escaparate del disparate, en el que más que la celebración obrera prima, digan lo que digan ellos, el mercadillo del "yo si que soy tu sindicato".
Las vidas y la sangre que han costado las luchas que llevaron hasta las conquistas obreras más importantes de la historia, han quedado, en aras del "mira la que está cayendo" , en agua de borrajas.
Lo lamentable de ésto, no es como diría Kant "la cosa en sí", sino, como disimulo para obviar lo que es "la cosa para mí". Cómo conciliar el hecho de que contra todas las pretensiones neoliberales, las mayores tiranías empresariales se den en entornos que dirigen personajes vinculados a partidos de izquierda ( no siempre joder, pero no deja de ser sorprendente que alguien que se define como socialista de toda la vida, sea en realidad lo que toda la vida consideramos un jodido capitalista chupasangres cabrón) y en algunas ocasiones incluso a comités de empresa o sindicatos.
Para mí, todo tiene explicación y creo que nos conduce a la próxima revolución auténtica: la de las nomenclaturas.
Tendremos que revisar toda la dialéctica histórica para reconvertir las izquierdas y las derechas en lo que son, hombres y mujeres que hay que empezar a dividir no por la ideología, sino por el grado de sensatez (a día de hoy, ausente); tendremos que empezar a plantear las cosas como son y tratar a las personas por lo que hacen y no por el grupo que les ampara (vamos, que si eres un cabrón, eres un cabrón vengas de donde vengas y tengas el carné que tengas) y tendremos por último que separar lo que hasta ahora está viajando junto como pareja de hecho: lo social y lo demagógico y populista, porque, de mantenerlo unido, el precio va a ser tan alto para tanta gente, que ni con todos los primeros de mayo de la historia va a haber lucha sufieciente para arreglarlo.
Por último, por favor que celebren el día del trabajo, los trabajadores: abstenerse funcionarios innobles, sindicalistas profesionales y políticos en general.
¡FELIZ PRIMERO DE MAYO!