Eclosión - EJE.

sábado, 25 de abril de 2009

LA SIETE DIFERENCIAS

Es curioso como cualquier acto sin importancia aparente, puede relegar al olvido todo lo que apenas un momento antes imaginábamos INAMOVIBLE.
La situación (terrible) del paro, el momento económico, la debacle política (creo yo, porque hay quien piensa que esto no lo mejora ni dios) y el trístisimo momento cultural en el que se da la paradoja de haber conseguido convertir en valores inversamente proporcionales la formación y la educación (sip, mayor número de titulados que nunca y una cantidad indecente de maleducados). Pues bien, todo esto no es nada comparado con la apoteósica entrada en acción de los casting de O. T. (Operación Triunfo, que sé que afortunadamente todavía hay gente que no sabe que significan las dichosas siglas). Volvemos a la cultura clásica, a la eterna Roma del "Pan y Circo" (lo escribo así, porque yo no sé latín).
Creíamos que estábamos descubriendo la quintaesencia de la manipulación de masas, con esos maravillosos experimentos PESICOLÓGICOS, en los que prima el enaltecimiento de la mala educación y la exhibición (que a mi me parece vergonzosa) de las miserias íntimas, adobados con la opinión autorizadísima de pensadores que presumen de progresistas mientras ahondan en los valores más ínfimos e innobles de la sociedad.
Por fin podemos empezar a desvelar el secreto "La Progresía está al servicio de la Hipocresía". Aunque, eso sí, hablo de los progres autoproclamados, los que se pasan todo el día tratando de demostrar lo rojos, de izquierdas y librepensadores que son.
Para nuestra desgracia, nosotros no hemos inventado nada: la historia nos demuestra con claridad meridiana, como ya en la Roma de la República y después en la del Imperio, envolvían el subsidio de desempleo vistiéndolo de distribución gratuita de trigo; regalaban entretenimiento gratuito en los circos ensalzando el estoico desprecio de la vida (siempre que fuera ajena) o creaban guerras interminables para trasladar los problemas serios fuera de casa como debe ser. Con el paso de los años, hemos podido refinar ciertamente alguno de estos elementos: hasta no hace tanto, por ejemplo, en las dictaduras se utilizó el fútbol como vía de escape y de control de masas, no como ahora que se utiliza....¡coño, que coincidencia!.
En fin, curiosamente en los albores del nuevo siglo ( a mi me parece todavía muy nuevo) y ante el avance implacable de la civilización, volvemos cada vez más a las artimañas de la antigua Roma, las guerras cada vez más a la orden del día por un quítame allá ese petróleo, los subsidios cada vez más a las claras comprando voluntades y el circo, desplazándose cada vez más hacia espectáculos en los que volvemos tristemente a despreciar estoicamente la vida (eso sí, siempre la ajena) como el "valetudo" u otros similares con nombres que ni conozco ni imagino.
Y en la cultura, ¿cómo no?, la televisión y los pensadores progresistas haciendo sangrar todo lo que no encaja en sus esquemas o no es de su agrado, amparados en el pedestal de intocabilidad que les da manifestarse de izquierdas y saberse en posesión de la única verdad que vale: que ellos tienen razón, la tengan o no la tengan, porque controlan los medios y son LOS QUE PARTEN EL BACALAO.