Eclosión - EJE.

jueves, 20 de agosto de 2009

Los mudos perdidos

Parece mentira.

Pasé con algunos amigos una parte importante de mi vida - la adolescencia y la primera juventud- imaginando que luchábamos para conseguir cosas... Luchábamos a brazo partido creyendo a pies juntillas las consignas buenas o malas, que, en aquel momento de necesidad nos llegaban desde donde fuera y defendiendo los que creíamos los ideales más justos del mundo: ¡Pan, Trabajo, Libertad! Parece mentira, pero esa consigna tan simple, tan sensata, le costó la vida, ahora no recuerdo en que año a Javier Verdejo. Tampoco estoy seguro de recordar decentemente el nombre ni el apellido, que se me pierde ahora en la niebla de los años, pero espero, que al menos el hecho de recordarle me redima de mi falta notable de memoria. Murió, a tiros mientras pintaba en una pared su consigna..., la mía... la de tantos, podía haber sido cualquiera pero la desgracia quiso cernerse aquella noche sobre él.
Con el paso de los años pareció que aquello, como lo de Julian Grimau no había sido en vano ni gratuito. Se fueron haciendo realidad los anhelos de los que en los famosos años de clandestinidad se jugaron el tipo para hacer que ocurrieran las cosas.

¡PARECE MENTIRA! como al final, después de todo; toda la lucha, todos los sacrificios, solo sirvieron para hacer iguales a "algunos" pero, contrariamente a lo que imaginamos, ese mundo utópico en el que todos podíamos tener algo que decir, les hicieron iguales a quienes desde siempre tuvieron el poder y lo ejercieron.

Al final, el poder solo es eso...¡PODER! y quien lo ejerce de la manera que sea parece no poder escapar al capricho volátil y humano de ejercerlo de la única forma en que el poder se manifiesta en su máximo esplendor, es decir, de forma absoluta. Porque, por más que pretendamos engañarnos, los circulos de los poderosos, se cierran cada vez más alrededor de los (por cierto cada vez también más infames) gobernados. Cada vez, nos venden más humo, nos golpean con sus programas culturales dirigidos por ideólogos intelectuales que con cierto pedigree real crean para justificar sus necedades un árbol genealógico que bien podría incluir un premio nobel, si eso vistiera en estos tiempos.

No quiero escaparme del principio, y quisiera volver al triste mundo de los sacrificados (ahora ya lo digo convencido) por nada.

El PAN, convertido ahora en un artículo supérfluo que tiramos a diario a la basura sin pararnos a pensar en quien puede necesitarlo, porque vamos sobrados.

El TRABAJO... esa "rara avis" que practican algunos idiotas, para que el estado mantenga a cambio de votos a quienes en la dialéctica marxista de Paul Lafargue (creo que se escribe así, lo estoy haciendo de memoria) imvocan su derecho a la pereza a costa de quienes exhiben todavía cierto grado de orgullo y se matan a currar por un sueldo de mierda, que quienes perciben subsidios por hacer mada no estan dispuesto a tolerar y

la LIBERTAD (r. i. p.) cada vez mas esquiva a pesar de todas las apariencias y las cortinas de humo que nos venden.

Por último, la IGUALDAD, obviamente ausente porque en realidad y contra lo que nos venden, NADIE QUIERE SER IGUAL... unos, porque son mas listos, otros porque tienen el rabo más grande y otros, los políticos por ejemplo, porque realmente no son iguales y se aferran a sus desigualdades en la esperanza de mantener su satus quo hasta que el sol deje de salir por el Este...

PARECE MENTIRA...
que de todos los que en la actualidad mandan algo, ninguno..., repito NINGUNO, ha estado cerca ni siquiera por una vez en su vida de una pintada que hubiera podido costarle la vida... y esto lo crean ellos o no, SI QUE ES UNA INJUSTICIA, porque estan gobernando como si hubieran sido ellos quienes un día soñaron que esto debía pasar y tratan de hacernos creer que los sacrificados fueron ellos.


Bueno, después de escribir toda esta retahila, encontré en internet esta reseña:

"Francisco Javier Verdejo Lucas, (1957-1976). Estudiante de Biología de la Universidad de Granada y militante de la Joven Guardia Roja (Cantera del Partido del Trabajo).[1] Asesinado en la madrugada del 13 al 14 de agosto de 1976, a los 19 años de edad, por la Guardia Civil mientras realizaba una pintada en los muros del Balneario de San Miguel, en el barrio Almeriense del Zapillo. Su intención era pintar "Pan, Trabajo, y Libertad’, pero sólo pudo pintar "Pan, T"."

Sirva por favor de reconocimiento.

P. D.: Por cierto apoyaré la ley del aborto siempre que sea sensata... pero lo de los adolescentes no me lo parece.

P. P. D.: la apoyaré aún más si la podemos aplicar con efectos retroactivos en personas que hayan podido influir de forma negativa en el devenir de la historia o que se puedan manifestar de auténtica inutilidad pública..., por ejemplo (que hay que dar pistas de todo) los ministros o ministras de igualdad.. o algún que otro presidente de gobierno de nobles, bizarros e indomables antepasados militares.

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