Eclosión - EJE.

martes, 19 de mayo de 2009

Pazguatero a tus pazguatos

No deja de ser asombrosa la manera en que las sucesivas actuaciones del gobierno, pueden sorprendernos de manera (po dios) SORPRENDENTE. No ha acabado uno de digerir determinadas acciones, predicciones, proyectos de ley, infamias, chorradas, payasadas y/ o/ u/ manifestaciones que, en honor a la verdad, no pueden por menos que parecernos el cúlmen del despropósito, cuando, rizando el rizo con tirabuzón en plancha y pirueta hacia atrás, ¡aleeeee hooop! conseguimos ampliar nuestra acepción del asombro, redefiniendo con cada nueva idea de estos fantásticos gobernantes, los conceptos que, en el momento de escuchar lo que dicen en "ese" momento, nos parecían, por SORPRENDENTES, inmejorables.
A veces parece, la verdad sea dicha, que se trata solamente de un juego, pero obviamente, los únicos que se pueden permitir el lujo de jugar a estas alturas, son los políticos: unos por indecencia profesional, a sabiendas de que por mal que vaya ésto, con ellos, no va; tienen el garbanzo amarrado y lo demás se la trae al pairo, porque con poner cara de que les importa, todo está solucionado, otros por pura inoperancia, cautivos del miedo que les produce que les asocien con regímenes de triste pasado y que les oprime hasta el punto de la inconsecuencia ideológica más absoluta.
Hasta ahora, la política había consistido en un juego en el que quien disponía de un ideal, se apoyaba en él, para defenderlo contra viento y marea, en la idea de que era justo (aún cuando fuera equivocado). Sin embargo, éste concepto va rolando (a medida que le dan vientos nuevos) para convertirse en un ""qué puedo hacer en este momento para captar votos", que en la mayoría de los casos, a unos y a otros les arrastra fuera de su ideario original. También es verdad que está el tema como para decir, "ya me gustaría a mí reabrir la checa de la Montaña" o mirado desde otro ángulo "si por mi fuera volvía a construir el valle de los caídos", aunque a fuer de ser sinceros, cada vez tendemos más a reabrir la checa y a olvidarnos de los caídos y en este caso, no pienso en los del valle, sino en los simples caídos por las conquistas democráticas que han quedado relegados, o bien al olvido, o bien al ostracismo porque, en contra de lo que mantienen nuestros gobernantes, la mayoría de los auténticos luchadores, hubieran sido realmente incómodos para un gobierno como el que nos ocupa.
Por si fuera poco con lo dicho, en la última andanada contra la crisis, y para que ya no salgamos en la puta vida de nuestro asombro, nos dan subvenciones, no para comer, que bien o mal, bien podemos asegurar que es una necesidad básica, sino ¡OJO AL DATO! para que nos compremos coches, de tal manera que un coche que vale un güevo de pasta, nos lo podemos comprar por lo que nos salga de los güevos, siempre y cuando coincida con la barbaridad que, despues de pagados todos los gastos de desarrollo, ingeniería, diseño, marketing, transporte, etc., etc., etc... tengan a bien poner (que lo ponen ellos) los fabricantes de automóviles y sus secuaces los concesionarios.
Otrosí, la nueva ley del aborto, que ( a mí, la verdad, que porque lo avala Bibiana, esa especie agnóstica de Virgen María que no suele opinar y que cuando opina, la verdad, mejor que no hubiera opinado - hala, para que digan que no utilizamos las conjugaciones verbales- y eso me da confianza) parece hecha a medida de quien no quiere hacerse cargo de ninguna responsabilidad, en fin que cada vez educamos más para la cultura de "haz lo que quieras, que de las consecuencias te libra Bibiana", pero bueno, siempre que demos preferencia a la importantísima y minoritaria necesidad de un colectivo que desea, al precio que sea siempre que lo paguen otros, cambiar de sexo que a algo que carece absolutamente de importancia como una higiene buco dental gratuita o una oftalmología al alcance de todos seguiremos cautivos de las cortinas de humo, que de forma aseptica y funcional (en eso si que son profesionales) nos lanzan uno tras otro, los gobiernos sucesivos. Por cierto sobre esto habría que consultar a Durruti.
De verdad que estamos jodios con la política: los unos por mamones y los otros... ¡COÑO, QUÉ COINCIDENCIA!


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