Eclosión - EJE.

sábado, 28 de marzo de 2009

El negocio de cantar mal o ¡Qué bien malcanto!

Diario de un cantante de izquierda averquesale.
Cada vez mejor, el otro día por fin conocí al tipo que compró el disco, no le salió mal despues de todo, la cubertería de Acero Toledano bien vale un CD jejeje...
Cambio de neumáticos para divertirme y porque hay que sacar demonios, si no..., se quedan dentro y hacen pupa.
Este año tocan contrastes, desde el rock más bestia y progresivo (eing????) hasta la más terrible onda cantautónica a base de guitarra española (de verdad será de aquií?) y voz desafinada y aguardentosa.
En fin, bienvenidos al rincon del Apologeta, que siempre imaginé más como rostro de un dios que como un servidor tratando de publicitar algo aunque sea con fines auténticamente pecuniarios. NO nos engañemos, todo nuestro amor por la música queda drásticamente AFECTADO en cuanto sabemos la capacidad que tenemos de facturación dentro del negocio. Me da igual, a mi me sigue gustando esto, y disfruto a tope no a pesar de mis limitaciones, sino precisamente gracias a mis limitaciones: si fuera más capaz y fracasara tanto, tendría que odiar no solo a la industria, sino tambien la música y, la verdad odiaría tener que odiarla. O sea. que en mi fracaso, está mi salvacion JE JE JE.
Afortunadamente, no necesito vender miles de discos para ganarme la vida, basta con que me los publiquen y me den las subvenciones, que mis esfuerzos me cuesta mantener el equilibrio ideológico entre rico a más no poder con conciencia social, y mira si soy de izquierdas que quiero que los pobres compartan su dinero conmigo..., además no siempre he sido asi, recuerdo que hubo épocas en que la música me interesó genuinamente y, lejos de desear ganar pasta a esgalla, me bastaba con ganar un poco menos de pasta conseguir un grupo de admiradoras dispuestas, aunque luego, la verdad, las tentaciones del vil metal me llevaron por otros derroteros en los que, además de más rentables desde el punto de vista del dinero, las perras, la pasta o el parné, las admiradoras estaban garantizadas, sino por el melodioso rugir de mis entrañables melodías, por el tintinear de la calderiila que acomodaba en el bolsillo, en fin el atractivo del arte.
Lo que no entiendo es por qué, en esta época de crisis, en las que mi música de claro contenido social y comprometida, que resulta más necesaria que nunca, hasta el poder, al que adulo de forma clara, consistente y hasta descarada, parece (solo parece) darme la espalda. Me da igual, con todos mis méritos pasados y tocando las teclas precisas, que para eso estan los amigos sobreviviré a esta época aciaga, a golpe de conciertos programados por los ayuntamientos de siempre.
Y en cualquier caso, siempre nos quedará el pastel del canon...

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